Vacuna: Difteria, tétanos y tos ferina (DTP y DTaP)

La vacuna de la difteria, tétanos y la tos ferina es la primera que se da a los dos meses de edad seguida por cinco dosis de refuerzo a los 12 años. La inmunidad protectora tras recibir todas las inyecciones recomendadas sólo dura 10 años, de manera que cualquiera que no tenga una dosis de refuerzo al cabo de ese tiempo será vulnerable. Esto incluyera a la inmensa mayoría de la población adulta.

La difteria está causada por una infección bacteriana que normalmente afecta a la nariz y a la garganta. Puede contagiarse a otros. Tal vez sea un problema en ciertas partes del mundo donde el saneamiento y la higiene personal están por debajo del nivel medio, pero en estados unidos y en otros países desarrollados apenas se conoce. De hecho, en estados unidos la enfermedad es tan poco frecuente que desde 1980 se ha producido menos de un caso al año por cada 100 millones de personas. Algunos argumentarán que la baja incidencia de la infección se debe a las vacunaciones; sin embargo, la mayoría de los adultos no ha recibido vacunaciones de refuerzo y la enfermedad sigue sin afectarlos. Tus probabilidades de contraer la enfermedad son muy escasas. Si a pesar de todo la contraes, existen antibióticos disponibles que pueden tratarla, de manera que la vacunación es completamente innecesaria.

El tétanos es otra infección bacteriana. Las bacterias que causan la enfermedad viven en los suelos de todo el mundo. Una infección puede sobrevenir cuando las esporas entran en el cuerpo a través de una herida abierta, por ejemplo al pisar un clavo herrumbroso. El tétanos no es contagioso y no puede pasar de persona a persona. También puede tratarse con antibióticos, de manera que la vacunación no es necesaria.

La tos ferina (o tosferina) también es una infección bacteriana. Se trata de una infección respiratoria altamente contagiosa que causa una tos violenta e incontrolable. Con frecuencia, al intentar respirar, el paciente emite un profundo sonido, una especie de «silbido». Cuando una persona infectada estornuda o tose, expele al aire minusculas gotitas que contienen las bacterias, por eso puede propagarse fácilmente a otros. Aunque la tos ferina es potencialmente más grave que la difteria o el tétanos, sobre todo en niños pequeños, también puede tratarse con antibióticos. Cada año se producen menos de 10,000 casos de tos ferina en toda Norteamérica y en la mayoría de estos casos los pacientes han sido vacunados. De manera que no hay garantía de que la vacuna proporcione la protección que promete. Como se sabe que las vacunas de la tos ferina causan convulsiones y daños cerebrales, los padres deben sopesar los riesgos de la vacunación comparándolos con los de la enfermedad.

La vacuna de células enteras de la tosferina se ha venido usando desde los años 40 del pasado siglo. Los niños que la reciben sufren periódicamente fiebres y ataques que en ocasiones conducen al síndrome de Dravet, una forma grave de epilepsia. La vacuna requiere al menos cuatro dosis y está considerada sólo entre un 50 y un 80% eficaz para prevenir la enfermedad. Algunos estudios demuestran una eficiencia clínica tan baja como el 36%. En otras palabras, entre el 20 y el 50% de quienes están apropiadamente vacunados, permanecen vulnerables a la enfermedad. En años recientes la preocupación por la seguridad de la vacuna de células enteras de la tosferina impulso el desarrollo de una vacuna más limpia de impurezas asociada a menos reacciones adversas y prácticamente con la misma eficacia contra la enfermedad. La vacuna combinada DTP usa la vacuna de la tosferina de células enteras, mientras que la DTaP emplea la vacuna purificada (acelular) de la tosferina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *