Vacuna: Hepatitis B

En materia de vacunas, la práctica más irrazonable es la de administrar la vacuna para la hepatitis B en recién nacidos.

Todos los recién nacidos reciben habitualmente esta inyección el día de su nacimiento. Se recomienda administrar al bebé otras dos dosis de refuerzo durante el primer año de vida. La hepatitis B no es una enfermedad infantil. Es una enfermedad adulta que se transmite únicamente al compartir agujas hipodérmicas sucias o al realizar prácticas sexuales sin protección con una persona infectada. La única forma en la que un bebé podría contraer la enfermedad es durante el nacimiento, si la madre está infectada.

Por lo general, las madres saben si están infectadas. Si alguna lo desconoce, puede averiguarlo fácilmente con un examen sanguíneo. Pero esto no se está haciendo.

Tan pronto como el bebé nace, se le lleva a la enfermería y se le aplica la vacuna. A la madre ni siquiera se le pregunta.

Tanto si el recién nacido es un niño robusto de cuatro kilos y medio como si es prematuro y pesa poco más de un kilo, recibe exactamente la misma dosis. No se han realizado estudios sobre la seguridad de la vacuna de la hepatitis B en los recién nacidos.

De manera que nadie sabe el efecto que puede tener en ellos. Sin embargo, hay más informes de reacciones adversas graves niños al recibir esta vacuna que casos de hepatitis B infantil.

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