Entender las diferentes formas de Demencia.

Demencia: es un deterioro cognitivo global en el que se pierden muchas capacidades mentales. La pérdida de memoria suele ser uno de los primeros síntomas, entre los cuales se suele incluir la dificultad para leer, escribir, hablar, mantener una conversación, razonar, calcular, organizar y planear. La demencia tiene muchas causas, incluyendo demencia vascular, demencia frontotemporal, demencia de cuerpos de Lewy, entre otras, pero el Alzheimer es el tipo de demencia más común. Se ha demostrado que ReDECO ayuda con el Alzheimer y el pre-Alzheimer (deterioros cognitivos leve o subjetivo, descritos a continuación), pero aún no sabemos si también puede ayudar con otras causas de demencia, como la de cuerpos de Lewy.

Demencia vascular: es un tipo de demencia causado por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro, y se caracteriza por múltiples embolias pequeñas. En años recientes se ha observado que el Alzheimer y la demencia vascular se superponen de cierto modo.

Demencia frontotemporal: este tipo de demencia es mucho menos común que el Alzheimer, y suele estar caracterizada por cambios de comportamiento, problemas de memoria y dificultades para hablar.

Demencia de cuerpos de Lewy: esta es una causa bastante común de demencia (la exhibe uno de cada cinco pacientes con Alzheimer), y se caracteriza por alucinaciones visuales, delirios, incremento de las horas de sueño y agitación de las extremidades durante el sueño (tambien conocida como trastorno de conducta del sueño REM), entre otras características.

Enfermedad de Alzheimer: esta forma de demencia se caracteriza por la acumulación de placas de amiloide y ovillos neurofibrilares. Como se explica en el texto, hay cada vez más evidencia que indica que ninguna de las dos es la causa de Alzheimer como se ha creído durante mucho tiempo, sino que el Alzheimer suele diagnosticarse buscando la presencia de placas y marañas. Ninguna de las dos se puede observar directamente en el cerebro de una persona viva, pero gracias algunas herramientas de escaneo cerebral como la PET o TAC (tomografía por emisión de positrones), así como el análisis del líquido cefalorraquídeo, se puede identificar su presencia. El Alzheimer suele diagnosticarse a partir de los síntomas del paciente, los cuales incluyen pérdida de memoria y afectaciones cognitivas graves que no dejan de exacerbarse y que provocan que el paciente pierda la capacidad de ducharse, comer o vestirse sin ayuda, y de cuidarse a sí mismo. Con los tratamientos estandarizados actuales, el Alzheimer es una enfermedad invariablemente letal.

Deterioro cognitivo subjetivo: es un tipo de deterioro cognitivo que el individuo percibe, pero que, en pruebas neuropsicológicas estandarizadas, entra dentro del rango normal. Un individuo muy inteligente puede reconocer que está perdiendo la memoria y recibir resultados de pruebas que lo clasifiquen dentro de un rango «normal», aunque ese rango supuestamente normal en realidad representa la disminución de la capacidad cognitiva previa. Aún en esa etapa temprana, las tomografías y el líquido cefalorraquídeo exhibirán anormalidades, e incluso una resonancia magnética puede mostrar cierto encogimiento de algunas regiones cerebrales. Este tipo de deterioro suele durar una década o algo así antes de progresar a deterioro cognitivo leve.

Deterioro cognitivo leve: suele ser el paso siguiente a deterioro cognitivo subjetivo. Las pruebas neuropsicológicas demuestran que la memoria y las capacidades para organizar, hablar, calcular, planear, etcétera, son anormales, aunque la persona siga siendo capaz de realizar actividades cotidianas como vestirse, comer y ducharse. El deterioro cognitivo leve no necesariamente progresa hasta convertirse en Alzheimer, pero en muchos casos, sobre todo en los de persona que han perdido la memoria, el Alzheimer se presenta algunos años después.

 

Tpta. David Harrison

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