Endodoncias (tratamientos de canal) aumentan el riesgo de cáncer, diabetes y enfermedades cerebrales

Las endodoncias (tratamientos de canal), además de ser muy desagradables, en realidad pueden representar un gran riesgo para la salud. El Dr. Weston Price fue uno de los primeros investigadores en notar un vínculo entre el terrible procedimiento dental y la enfermedad, pero hoy en día muchos médicos creen que los tratamientos de canal tienen la capacidad de afectar negativamente el sistema inmunológico y la salud del cuerpo completo.

Una de las principales preocupaciones acerca de las endodoncias es el riesgo de una infección secundaria. Una solución química se utiliza para limpiar el área afectada de cualquier bacteria que permanece, pero el potencial para provocar infección adicional por bacterias persistente siempre continua. Un error clave que cometen los doctores es pensar que los microbios dañinos y otros organismos se encuentran sólo en las encías, y que pueden ser erradicados fácilmente con agentes desinfectantes. Sin embargo, hay millones de túbulos microscópicos debajo de la superficie del diente y las encías y es poco probable que alguna vez sean limpiados por completo.

Los estudios han revelado que hasta el 50 por ciento de las bacterias sobreviven ilesas después de ser tratadas con hipoclorito de sodio, un desinfectante común. Ésto sugiere que la infección secundaria después de un tratamiento de canal no sería inusual. Y después que un diente ha sido acordonado (sellado), las bacterias anaerobias pueden seguir prosperando.

El daño causado por los tratamientos de canal no se ve a corto plazo

Un estudio dirigido por el Dr. Stuart Nunnally, DDS, MS, involucró seguir los resultados de pacientes que se habían sometido a tratamientos de canal, y los resultados fueron impactantes. Al cabo de tres años, cada uno de los 87 pacientes incluidos en el estudio informaron de una disminución significativa en su salud en general después de sus procedimientos de tratamiento de canal.

Los tratamientos de canal son una solución temporal a lo que a menudo se convierte en un problema crónico. Después del tratamiento inicial, todo parece ir bien. Se puede comer de nuevo; el diente deja de doler; todo está bien otra vez. Sin embargo, los dientes tratados con tratamientos de canal son propensos a convertirse en una infección crónica. Por otra parte, como la mayor parte del nervio – si no todo el nervio – se retira, no se siente ningún dolor. Ésto deja que los patógenos se multipliquen libremente y produzcan toxinas que pueden propagarse por todo el cuerpo. En realidad no queda mucho de un diente que ha sido tratado con un tratamiento de canal, lo que significa que además de no sentir ningún dolor, no hay forma de que lo que queda del diente pueda protegerse a sí mismo; lo que queda del diente se vuelve extremadamente vulnerable a los patógenos. Estos patógenos pueden circular del diente al torrente sanguíneo y a todo el cuerpo, causando estragos dondequiera que vayan.

Las toxinas y patógenos son una causa primaria de la enfermedad y la degeneración. Debido a su naturaleza oxidativa, estas sustancias nocivas y microorganismos son conocidos por agotar los suministros de antioxidantes del cuerpo. Esto abre el camino para las enfermedades.

Las endodoncias promueven el cáncer y otras enfermedades

El Dr. Josef Issels, un especialista en cáncer de fama mundial, requiere que sus pacientes con cáncer retiren los dientes que tienen que han sido tratados con un tratamiento de canal. De hecho, retirar estos dientes muertos es una parte integral de su protocolo de tratamiento. El Dr. Issels discute en su libro, Cancer: A Second Opinion, cómo llegó a creer que los dientes muertos, tratados con tratamientos de canal, instigan la enfermedad. Afirma que en el transcurso de 40 años en práctica que ha tratado a más de 16.000 pacientes con cáncer. Informa que más del 90 por ciento de ellos tenía entre dos y 10 dientes muertos que habían sido tratados a través de endodoncias. El Dr. Issels cree firmemente que cuando los dientes muertos se dejan en la boca, sólo sirven para generar grandes cantidades de toxinas que son capaces de causar cáncer y otras enfermedades. Basado en años de estudio y mi experiencia personal, estoy 100 por ciento de acuerdo con el Dr. Issels.

Tpta David Harrison

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